Han pospuesto su ejecución 17 veces
José Alejandro Sánchez
La Crónica de Hoy
( 2004-05-17 )

El mexicano César Fierro fue condenado a muerte en Estados Unidos hace 23 años, pero vive en un cuarto de seis metros cuadrados en la prisión de Livingston, Texas. Su ejecución se ha pospuesto 17 veces por falta de pruebas en el asesinato de un taxista que las autoridades norteamericanos le imputan y, ahora, víctima de demencia dejó de comunicarse al exterior.
Fierro, un hombre que cumplió 46 años, no quiere visitas desde hace dos años, perdió más de 40 kilogramos de peso, se dejó crecer la barba y el cabello. En la última carta escrita a su padrastro, con domicilio en Ciudad Juárez, presumió que tiene una novia que trabaja en televisión.

—Es artista y muy guapa-, anotó hace dos años también, cuando superaba un estado de coma a consecuencia de una depresión.

Comportamiento que para el doctor Terry A. Kupers, autor del libro titulado Locura en la prisión: La crisis de salud mental detrás de las rejas, es normal en una persona que la mitad de su vida la ha pasado en las condiciones como las del mexicano.
—Las prisiones de países industrializados alojan más enfermos mentales que los hospitales psiquiátricos, y es dudoso que los traten adecuadamente- señala en un estudio el especialista.

"Uno de cada siete reclusos y reclusas", agrega, "o sea más de un millón de personas en 12 países industrializados, padecen psicosis o depresión profunda que pueden conducir al suicidio, mientras uno de cada dos hombres sufren desórdenes de personalidad".

César Fierro es el siguiente caso que México asume como prioridad de una lista de 51 connacionales a defender de la pena capital, tras conocer la semana pasada que el gobernador de Oklahoma conmutó la ejecución de Osvaldo Torres por cadena perpetua.

-Nosotros vamos a darle atención urgente porque se le ha detectado una falla mental. Está pendiente un análisis psicológico y en la defensa que se hace a su favor se va argumentar su estado para impedir que sea ejecutado- anticipa a Crónica, Arturo Dager, consultor jurídico de la Cancillería.

Quienes conocen a Fierro dicen que el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en marzo pasado, advierte que en su proceso judicial se cometieron irregularidades, se cumplió en el momento en que el connacional "prefería de una vez por todas" la muerte.

La Cancillería tiene información de que fue obligado a declararse culpable al firmar un documento en inglés y bajo amenazas de tortura a su familia.

-Se declaró culpable por amor a su familia. Los años en prisión César Fierro ha visto desfilar a 321 prisioneros que han sido ejecutados. El mismo ha estado por recibir la inyección letal en 17 ocasiones pero argucias de sus abogados han impedido que eso pase- cuenta Martín Rodríguez, su amigo desde la infancia.

—La última vez que cambiaron su fecha de ejecución lo lamentó, pues pensó que era mejor acabar con esa tormentosa situación- cuenta Ernesto Hernández, quien conoció a César desde la niñez.

Pero su padrastro, Alfredo Murga García, un viejo de 64 años, le pone un tono más dramático a la historia cuando cuenta que tras la muerte, hace dos años, de Socorro Reyna, madre de César, éste no ha vuelto a ver a nadie. Ni a sus familiares, ni a sus abogados.

Los defensores Jean Terranova y David Dow, han sabido de él por referencias de otros 16 connacionales que están presos en la misma cárcel en espera de fecha para ser ejecutados. Y conocieron su nueva fisonomía mediante fotografías, las cuales impactaron al padrastro.

—César es la mitad del hombre que conocí hasta sus 26 años, edad a la que fue encarcelado- dice Murga García.
Según los otros internos perdió más de 40 kilogramos en dos años.

Dow y Terranova, abogados personales de César, están en comunicación con los defensores del Programa de Asistencia Legal de Mexicanos en Pena de Muerte de la Secretaría de Relaciones Exteriores para solicitar a las autoridades de la prisión de Levingston un análisis psicológico.

—El pretexto al que nos hemos enfrentado es que César no recibirá visitas mientras el se niegue a hacerlo —dicen.

Incumple EU obligaciones de la Convención de Viena
La Corte Internacional de Justicia de La Haya condenó en marzo a Estados Unidos al desahogar que en el caso de César Fierro y 50 mexicanos más incumplió sus obligaciones firmadas en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1936, al no informar a México las detenciones y negar así el derecho de los connacionales a comunicarse y ser asistido por oficiales consulares.

Sin embargo, el gobernador de Texas, Rick Perry, rechaza acatar el fallo de la Corte internacional al argumentar que ese tribunal "no tiene jurisdicción en Texas". Y en ese estado de la Unión Americana, además de Fierro, otro 16 mexicanos esperan fecha para ser ejecutados.

"Como gobernador", dijo el funcionario a través de su vocero Robert Black después de conocer la decisión de la CIJ, "la única voluntad que estoy obligado a acatar es la de los ciudadanos de Texas".

El sostiene que en los casos de pena de muerte "sólo se acatarán las leyes estatales y las decisiones de las cortes estadunidenses".